Personal - Día de la Madre













Me gusta creer que algunas historias son la oportunidad que el autor tiene para opinar sobre la realidad que lo rodea. Sartre, en su libro ¿Qué es la literatura?, dice que no tener una opinión también es una  forma opinar, y que el silencio también es una forma de decir algo. Por eso me encantó escribir este comercial, porque los diálogos de las nenas son declaraciones con las que estoy profundamente de acuerdo. Por ejemplo: me puso feliz escribir una escena de una nena de 7 años diciéndole a su padre "producto de una sociedad patriarcal", a una de 8 llamando "retrógrado" a un padre que quiere regalarle un mantel a su esposa, y a una nena de 5 exponiendo graciosamente el egoísmo de los hombres. "Típico de macho de alpha", murmura una nena ante su padre desorientado y yo deliro de felicidad narrativa.

Los diálogos, que muchas veces tienen que ser cambiados durante las filmaciones, en este caso quedaron intactos. A veces se los tiene que modificar porque no suenan bien, y aunque el actor los pronuncie como uno le pide no hay caso, no funcionan. O a veces el actor lo modifica un poco porque se siente más cómodo pronunciándolo a su manera. En esos casos hay que estar atento a que la escencia del texto se mantenga. En una época en la que había leído El diálogo de Robert Mckee, iba al set de filmación con una hoja de "diálogos de repuesto" por si había algún imprevisto. En este comercial, filmado en 2013, también lo hice. Sobre todo porque al haber actrices tan niñas era posible que se les dificultara la pronunciación y/o memorización de algunas frases. Por suerte, no tuve que usar ninguno de esos diálogos suplentes. Quedaron los chistes que más me gustaban gracias a que estas niñas actrices, sororas con sus madres y futuras feministas, estuvieron geniales, geniales y más que geniales.